viernes, 19 de febrero de 2010

Es tan sencillo...

Ser un astrónomo aficionado no es difícil.
Es tan sencillo como salir a nuestro patio y levantar la mirada hacia el cielo.
Así es cómo se empieza y como se comienza a ser un astrónomo aficionado.
Nada de aceleradores de partículas, nada de contadores Geiger ni detectores de radiación, nada de telescopios ni de binoculares.
Solamente necesitamos nuestros ojos, el anhelo de conocer y saber, paciencia, tiempo y sabiduría.
La astronomía es una actividad que puede desarrollarse en soledad o rodeado de personas; uno decido cómo la va a desarrollar. Podemos involucrar a nuestra esposa, nuestras hijas e hijos, nuestros familiares. Podemos convertir nuestra afición y pasatiempo en una actividad familiar, convirtiendo cada salida de observación astronómica en una reunión familiar que sirve para afianzar lazos matrimoniales, lazos familiares y lazos de amistad con otros astrónomos aficionados y sus familias.
La astronomía puede salvar a nuestras familias de la desunión, al practicar juntos una actividad ancestral (observar el cielo nocturno).
La astronomía puede hacer de nuestras hijas e hijos mejores personas, mejores estudiantes, mejores seres humanos. Apertura y amplía los horizontes del conocimiento y nos hace tomar conciencia de nuestro lugar en el universo y en la creación.
Podemos obtener mucho y ganar mucho practicando la astronomía de observación. Qué tanto obtengamos y ganemos dependerá de las metas que individualmente nos trazamos y fijamos como objetivos al dedicarnos a la astronomía de aficionados.

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