Al dedicarnos a la astronomía observacional, lo primero que debemos hacer es orientarnos; saber dónde queda el Norte, Sur, Este y Oeste.
A estos cuatro puntos de orientación se le llaman puntos cardinales.
NORTE, SUR, ESTE, OESTE.
¿Dónde quedan cada uno de ellos?
Para ello debemos recordar por que lado sale el Sol en las mañanas. Por este lado tendremos al punto cardinal ESTE.
Luego recordamos por que lado baja el Sol y se pone por las tardes; por este lado tendremos el punto cardinal OESTE.
Luego, estando de pie, levantamos nuestro brazo derecho al nivel de nuestros hombros y paralelo al piso y, con el brazo y la mano extendida, apuntamos con este brazo hacia el lado por donde sale el Sol cada mañana. Aquí tenemos el punto cardinal ESTE.
Mantenemos este brazo levantado y apuntado al ESTE.
Ahora, levantamos nuestro brazo izquierdo, al nivel de nuestros hombros y paralelo al piso y, con este brazo y la mano extendida, apuntamos hacia el lado por donde el Sol desaparece en el horizonte al atardecer de cada día. Aquí tenemos el punto cardinal OESTE.
Es fácil.
Habiendo hecho lo anterior, con los dos brazos levantados y extendidos a nivel, con nuestro brazo derecho apuntaremos al ESTE y con nuestro brazo izquierdo apuntaremos al OESTE.
Observaremos que el ESTE y el OESTE se encuentran en puntos opuestos. Uno a nuestra derecha y el otro hacia nuestra izquierda.
Ahora, mientras mantenemos nuestros brazos señalando hacia el ESTE y el OESTE, si con nuestra cabeza miramos directamente hacia delante o adelante, estaremos mirando hacia el punto cardinal NORTE y directamente opuesto y hacia atrás, tendremos el punto cardinal SUR.
De esta manera espero puedas ubicar los cuatro puntos cardinales: el NORTE, el SUR, el ESTE y el OESTE.
Esto es básico para orientarse y poder localizar cuerpos celestiales en el firmamento nocturno.
Estos cuatro puntos cardinales de orientación, son la base para otros sistemas de orientación o sistemas de referencia o, sistemas de coordenadas, los cuales nos sirven para orientarnos con mayor precisión.
Y no te aflijas o afanes mucho. En pocos minutos has aprendido lo que a otros seres humanos les tomó toda una vida aprender. Por lo tanto, tú te has colocado en los hombros de seres humanos que han vivido antes que tú y en base a la experiencia de ellos, tú has logrado en poco tiempo conocer y dominar un sistema de referencia básico, para poder ubicarte y lograr localizar posiciones específicas en el cielo nocturno.
Es un pequeño paso para tí, pero un gran paso para tu familia, un gran paso para tu pueblo, un gran paso para tu nación, un gran paso para la humanidad.
Has dejado de ser un homínido común y corriente, para convertirte en un homínido que puede llegar un día en el futuro cercano, a estar en la estación espacial internacional, efectuando observaciones y experimentos que pueden beneficiar a toda la humanidad. El camino es largo y estrecho, pero puedes lograrlo.
TEMPUS FUGIT.
CARPE DIEM.
AD ASTRA PER ASPERA.